" E S T A T U T O "     D E L    A L B A C E A

  1. Mantener una línea de actuación gratuita, coherente y compatible entre la actividad cultual –en el templo- y la procesión; reparando en la diferencia de naturaleza entre liturgia y piedad popular.
  2. Establecer cauces de comunicación permanente como instrumento para resolver problemas internos, clarificando las situaciones y tendiendo al fortalecimiento de la conciencia de grupo firme y activo.
  3. Elevar  al Hermano Mayor las propuestas que el equipo considere necesarias para posibilitar la realización de las funciones encomendadas.
  4. Informar al Hermano Mayor de las acciones realizadas siempre que, en el ámbito de las competencias propias, éstas hayan sido efectuadas sin previa autorización.
  5. Cuidar especialmente la relación con el rector de la Basílica, poniendo los medios necesarios para regularizar una comunicación fluida.
  6. Ofrecer en todo momento una imagen personal y corporativa agradable, que refleje con claridad el espíritu de acogida y servicio de la Archicofradía.
  7. Atender el servicio litúrgico del culto ordinario y extraordinario, público e interno, coordinando la labor de los fieles que lo cuidan a diario y supliendo las posibles carencias.
  8. Atender todo lo relativo a la procesión:
    1. Conservando los enseres, manteniéndolos limpios y en orden durante el año y asumiendo la responsabilidad de su continuidad futura.
    2. Organizando la formación del cortejo de acuerdo con los Jefes de cada sección de nazarenos.
    3. Ubicando previamente en la iglesia, distribuyendo y recogiendo con posterioridad los efectos procesionales y las túnicas.
    4. Supervisando la operatividad de todas las comisiones de trabajo que se constituyan.
    5. Cuidando constantemente el ordenamiento de utillaje de albacería.
  9. Dirigir todas las acciones que afecten físicamente a las Imágenes Sagradas, de acuerdo con los mayordomos de trono y el plácet del Hermano Mayor.
    1. Creando el clima de recogimiento e intimidad imprescindible antes de proceder al desplazamiento de los Sagrados Titulares o a su cambio de indumentaria, eliminando cualquier objeto o circunstancia que pueda desvirtuarlo. El Albacea General, como depositario y cuidador del patrimonio, en ejercicio de sus competencias, puede llegar a suspender el acto y dar cuenta inmediata al resto de la Comisión Permanente.
  10. Asumir, si procediese, la orientación y supervisión de la labor de la  persona encargada de vestir las Imágenes, para lo cual se establecen las siguientes pautas de actuación:
    1. El camarista, mediante la exacta colocación de tejidos, procurará dotar de expresión completa a las Sagradas Imágenes, de forma que su contemplación facilite el acercamiento, la devoción y la oración de los fieles; ateniéndose al canon estético específico que cada una posee a fin de
    2. Imprimirles un estilo propio, fruto de una reflexión acertada sobre sus respectivas identidades, y no necesariamente subsidiario de moda o tendencia alguna.
    3. Será requisito indispensable para la prestación de este servicio que la persona responsable de vestir las Imágenes haga siempre ejercicio de la prudencia y discreción necesarias, una formación religiosa adecuada y las particulares cualidades para la ejecución de esta piadosa labor.
    4. La frecuencia, características e idoneidad de la indumentaria de las Sagradas Imágenes podrá ser determinada por la Junta de Gobierno, atendiendo criterios plásticos autorizados y oída la voz del responsable de esta tarea.
    5. El parecer de la Junta de Gobierno respecto a la indumentaria de las Sagradas Imágenes, si se produjese, deberá ser respetado y observado.
  11. Extremar el respeto y el silencio siempre en el interior del templo, responsabilizarse y velar por el mantenimiento de esta conducta general donde quiera que se encuentren los Sagrados Titulares.
  12. Programar actividades a corto, medio y largo plazo encaminadas a la consecución de los objetivos propuestos, reduciendo al mínimo el margen a la improvisación.
  13. Rechazar rotundamente las polémicas destructivas y sectarias, el desequilibrio y los falsos protagonismos; procurando el trabajo silencioso, la colaboración eficaz y la máxima cohesión interna.
  14. Dedicar atención, tiempo y ayuda especial a los jóvenes hermanos que se acerquen a nosotros con regularidad, acogiéndolos con talante abierto, formativo, integrador y respetuoso.
  15. Promover y suscribir actividades de formación técnica y capacitación para las tareas de albacería en el plano funcional, compartiendo conocimientos y experiencias.
  16. Incentivar a los integrantes del departamento, asumiendo con normalidad la suscripción periódica de actividades de formación religiosa.
  17. Propiciar la intervención en la labor catequética infantil y juvenil, haciéndose presentes en los encuentros interparroquiales del arciprestazgo, en las convivencias y asambleas diocesanas de movimientos juveniles y en las organizadas por la Agrupación, Cofradías y Hermandades.
  18. Procurar sintonía y permeabilidad con el resto de los departamentos de la casa, prestando asistencia puntual cuando sea requerida.
  19. Redactar artículos, comunicados o anuncios de Albacería para su inclusión en el Boletín de la Archicofradía o en los medios de difusión que procedan siempre que sean requeridos por la Junta de Gobierno y en coordinación con el Gabinete de información y comunicación.
  20. Elaborar una memoria anual que recoja las principales incidencias y sintetice la labor desarrollada durante el ejercicio cofrade.
  21. Someter a revisión periódica los presentes objetivos y el programa de actividades con criterios de flexibilidad, participación y diálogo, para lo cual se constituirá una comisión que pueda efectuar una evaluación externa y emita un informe al respecto.
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