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La Junta de Gobierno de la Archicofradía reunida en sesión extraordinaria el 24 de septiembre de 2009 eligió el retablo proyectado por Pablo Paniagua Utrera para el altar mayor de la Basílica.
SINTESIS CONCEPTUAL Y FUNCIONAL Propuesto por la Permanente de la Archicofradía el encargo de desarrollar un anteproyecto de retablo para la Basílica, se plantearon diversos problemas que tenían como eje fundamental la correcta exposición al culto de las imágenes del Nazareno del Paso y de la Virgen de la Esperanza tanto hacia la nave de la iglesia como hacia el propio interior del retablo. Este planteamiento debía trabarse con otra cuestión, el retablo debía concebirse como una gran “máquina” barroca, no tanto en su estilo como en su concepto. El retablo no sólo debía cumplir una función de exposición, debía ser el espacio en el que cuidar y conservar los ajuares de las imágenes, el lugar dónde vestirlas, y debía ser también el elemento de conexión física entre las imágenes y la ciudad. Partiendo de la premisa inicial de que el retablo debía presentar una disposición vertical de las imágenes, el comienzo, a nuestro entender, pasaba por ampliar la superficie que el retablo debía ocupar, actualmente limitada al semicírculo descrito por el ábside. Esta ampliación del área del retablo buscaba dar solución a dos cuestiones. Por un lado, la presentación de las imágenes presidiendo el templo enfatizando el diálogo con los fieles avanzando hacia la nave la posición de los camarines. Por otro, el hacer del interior del retablo una sucesión de estancias con funciones específicas de las que actualmente carece la Basílica: antecamarines de entrada y salida, armarios para los ajuares, ascensor de subida al camarín del Señor y espacios de oración cercanos a las Imágenes. La traducción formal de lo anterior supuso utilizar el espacio actualmente ocupado por la sacristía por dos motivos fundamentales, por un lado la necesidad de bajar la altura del camarín de la Virgen para que la disposición de ambos fuera armónica en relación a la altura de la nave y por otro, hacer avanzar el retablo hacia la nave describiendo una fuerte contracurva en planta y disponer con ello de espacio suficiente en el interior para el desarrollo completo del programa. Además de la posición del retablo respecto a la planta, su alzado se planteó cerrando parte del espacio actual del presbiterio que quedaría limitado al espacio descrito por el arco de medio punto que estructura la iglesia cerrando el espacio del peralte, consiguiendo con ello una esbeltez que permitiera el coronamiento del conjunto con un cupulín hemiesférico que dejaba abierto el ábside de la Basílica. De este modo en lugar de cortar verticalmente las pinturas del techo, se hacía posible una solución que permitiera la interacción de la bóveda y el retablo conectados ambos por un gran grupo escultórico sobre la cúpula del retablo representando una gloria de arcángeles. Concebido como una gran fachada contracurva, el retablo se presenta dividido por cuatro columnas de orden gigante en tres grandes calles verticales, de forma que al describir la planta una línea cóncavo-convexa, la calle central, convexa, avanza hacia la Asamblea quedando las calles laterales, cóncavas, retiradas del eje principal en el que quedan ubicados los dos camarines. Las divisiones horizontales arrancan desde un banco o predela con tres grandes aperturas para relieves, uno por cada calle, sobre el que se asientan las columnas de orden gigante, desde este punto, las calles verticales se dividen en una sucesión de hornacinas-tondos ovalados-hornacinas que acogen relieves, esculturas y textos bíblicos relativos a las advocaciones de las imágenes. La calle central por su parte queda ocupada por los dos camarines flanqueados ambos por columnas y separados entre sí por una gran cartela preparada para acoger un altorrelieve. El ático del retablo queda coronado por esculturas de santos sobre cada una de las cuatro grandes columnas y un cupulín anteriormente mencionado, soportado por arbotantes que arrancan desde el frontón roto que cierra la capilla del Señor. Toda esta arquitectura, vacía a priori, fue llenada por los cofrades: Pedro Merino Mata, de contenido; Eloy Téllez Carrión de diseño; y de forma por José María Ruiz Montes, cuyos respectivos programas y proyectos hicieron cambiar y crecer el proyecto original para conseguir el diálogo necesario entre fondo y forma.
PROGRAMA ICONOGRÁFICO Un retablo es una obra artística de naturaleza arquitectónica y ornamental que se diseña para un espacio concreto siempre subordinado a la presencia de un altar, cual indica su etimología latina: «retro tabula altaris», tabla detrás de un altar. Obviamente, ese espacio concreto está delimitado por un ámbito conformado tanto por la sacralidad del templo como por las dimensiones de superficie y altura que condicionan las medidas y proporciones del retablo. Además, un retablo no es una obra independiente, pues su «escenografía» narrativa ha de obedecer a uno o varios temas predeterminados, de forma que el retablo se convierte en el contexto explicativo y descriptivo del tema o idea central al cual responde. En este último sentido, un gran retablo, pues, con sus diferentes escenas plasmadas en casetones y hornacinas, es semejante, valga la expresión, a un cómic actual, cuyas viñetas concatenadas nos narran una historia. Desarrollo del retablo Propuesta iconográfica - Banco Para el banco del retablo —el cuerpo de lectura horizontal que descansa sobre el suelo— pensamos en el título de dedicación de la Basílica, Basílica de María Santísima de la Esperanza, y apostamos por configurar los tres grandes casetones que corresponden a las bases de las tres calles verticales como un compendio narrativo de la vida de Santa María mediante las representaciones —de izquierda a derecha del espectador— de El Abrazo en la Puerta Dorada, El Árbol de Jesé y la Coronación de la Virgen asunta al Cielo.
La Coronación de María asunta al Cielo por la Santísima Trinidad, obviamente, alude al triunfo definitivo de Nuestra Señora como Reina. - Calle central y ático La calle vertical central alojará en su primer cuerpo la hornacina de María Santísima de la Esperanza y en el segundo y más elevado la hornacina del Nazareno del Paso.
A su vez, las esculturas de las virtudes mencionadas supondrían los vértices de la base del triángulo que compone aquella área simbólica cuyo vértice superior, asomado, ligeramente adelantado sobre el plano vertical y en vuelo sobre el frontis de la parte superior de la hornacina del Señor, estaría compuesto por otra escultura de bulto encarnando a la otra virtud teologal, la Esperanza, si bien esta figura, además del ancla característica, portaría entre sus brazos una cartela con la leyenda «Dulce Nomen Iesus», mediante la cual proyecta gráficamente el mensaje plasmado en los óvalos del banco: «El Dulce Nombre de Jesús es nuestra Esperanza». De esta forma unimos las advocaciones de ambos Titulares desde la base del retablo hasta su cúspide, aportando coherencia al discurso de la calle vertical y central, que es la principal. El ático, compuesto por un cascarón abierto al techo del ábside del templo, lo concebimos como una apertura al Cielo; un Cielo del que penden varias esculturas de arcángeles en vuelo que rodean y arropan a la figura de la virtud de la Esperanza y los cuales portan en sus manos símbolos alusivos al título de Basílica del templo cuales el tintinábulo, el pabellón basilical, las tiaras y las llaves pontificias. - Calles laterales
En el óvalo de encima se recogería el texto del «Magnificat» de María, narrado en el capítulo primero del Evangelio de San Lucas, el cual es un himno al triunfo de la Virgen y cuyo tenor literal es el siguiente: «Et ait Maria: Magnificat anima mea Dominum, et exsultavit spiritus meus in Deo Salvatore meo, quia respexit humilitatem ancillae suae. Ecce enim ex hoc beatam mi dicent omnes generationes, quia fecit mihi magna qui potens est, et sanctum Nomen eius, et misericordia eius in progenies et progenies timentibus eum. Fecit potentiam in brachio suo, dipersit superbos mente cordis sui; deposuit potentes de sede et exaltavit humiles, esurientes implevit bonis et divites dimisit inanes». Lo que significa: «Y dijo María: Proclama mi alma la grandeza del Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí. Santo es su Nombre, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo; dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes, y a los ricos los despide vacíos». Sobre el óvalo aparecería la figura del evangelista San Lucas, igualmente en talla de bulto redondo, conformando una lectura vertical de la calle integrada por la escena de la Visitación, su texto evangélico alusivo y el autor de dicho texto. - Cumbreras Por último, nos restan por describir las dos áreas expositivas exentas y situadas en la parte alta del retablo, sobre las calles laterales y a modo de cumbreras. El hecho de que estas áreas se sitúen fuera de la arquitectura inscrita en el interior de las calles verticales laterales nos permite diseñar para ellas discursos independientes de los proyectados y contenidos en dichas calles. Esto posibilita que aludamos a la historia de la Archicofradía en sus aspectos históricos y teológicos realmente originarios y básicos.
Todo este programa iconográfico se complementa además con otras ideas relativas a la hipotética y futura redecoración del conjunto del templo, para lo cual hemos previsto sendas propuestas derivadas de temas tan sugerentes y poco explotados artísticamente como las Antífonas de la O, pero esa es otra cuestión que sobrepasa los límites admisibles para un breve artículo. Tiempo habrá de exponer tales cuestiones ante quien corresponda.
PROGRAMA DECORATIVO Definida la estructura general y determinados los espacios y elementos que componen el retablo, pasamos a la decoración de cada uno de ellos haciendo un estudio del programa decorativo a seguir y aunque la base estilística sea fundamentalmente barroca, propia de la Archicofradía, utilizaremos elementos de las distintas etapas del barroco, desde el manierismo al rococó que encajarán perfectamente con la idiosincrasia propia y el estilo artístico de las imágenes titulares, para enaltecerlas dentro de todo el conjunto artístico que va a componer el retablo y así adquieran el verdadero protagonismo, fin primordial del trabajo. Al mismo tiempo se ha tenido en cuenta además el propio programa iconográfico que se distribuye en los distintos espacios creados a tal fin y que unifican de manera rotunda todo el conjunto, dotándolo de una lectura propia y personal para esta Archicofradía. Todo el programa decorativo queda compuesto por tanto de molduras mixtilíneas lisas y de sección cóncavo-convexa que van enmarcando los espacios destinados a albergar las figuras y elementos que componen el propio programa iconográfico; tondos y cartelas barrocas de perfiles mixtilíneos decorados a base de hojas voluminosas de acanto, flores, volutas, cintas y lazos. El banco queda compuesto por un amplio panel central que sigue la línea convexa de la propia estructura, flanqueada por los pilares basales de las columnas centrales y otros laterales, de menor tamaño, que siguen la línea cóncava de su estructura, flanqueados a su vez por las pilastras basales de las cuatro columnas gigantes que enmarcan las calles laterales del retablo. Estos paneles quedan decorados, el primero con cartela amplia que sobresale de los perfiles inferior y superior (éste de corte mixtilíneo que compone la línea base de la boca del camarín de la Virgen); el espacio destinado a la escena representativa está delimitado por un moldurón de perfil mixtilíneo y decorado a base de acantos y flores. Los laterales quedan tan solo enmarcados por moldurón de curvas y contra curvas pero de perfiles rectangulares. Los pilares basales quedan decorados con paneles lisos enmarcados con tondo central liso, los de las calles laterales y con decoración barroca de acantos y penacho para las de la calle central. Las calles laterales han quedado compuestas por un par de hornacinas en disposición vertical con basamento sobresaliente de planta cóncavo-convexa a manera de peana para sostener figuras, unidas por un amplio tondo ovalado y enmarcado por moldurón para albergar leyenda. Las hornacinas quedan delimitadas por moldurones lisos interrumpidos en su perímetro lateral por adornos de hojas y mixtilíneo en la parte superior rematado por penacho de hojas. Las grandes columnas que enmarcan estas calles laterales tienen un basamento decorado con estrías, medallones y cartelas inspiradas en la decoración propia del edificio del Excmo. Ayuntamiento de Málaga, obra del arquitecto malagueño Guerrero Strachan archicofrade y diseñador del actual trono del Nazareno del Paso. Los fustes se presentan estriados, adornados tan solo en su parte superior por colgadura de paños anudados. Rematan las columnas en capitel de orden corintio decorado con volutas y acantos. La decoración se va haciendo más abigarrada alrededor del camarín de la Stma. Virgen de la Esperanza de estilo claramente barroco, quedando enmarcada por una amplia embocadura rectangular, flanqueada por columnas salomónicas decorados sus fustes con acantos y enredadera de jazmines y palio en la parte superior con bambalinas de perfil mixtilíneo borladas y cortinaje recogido de forma irregular por cordones borlados y angelitos que sostienen ramas de romero. El friso que separa los camarines de la Virgen y del Señor queda decorado por una gran cartela central de perfil mixtilíneo a base de moldurón de sección cóncavo-convexa con detalles de acantos y flores, que invade los límites superior e inferior, quedando custodiada por figuras sedentes exentas. El camarín del Señor presenta una embocadura de arco de medio punto quedando tan solo decorados con hojas los paneles triangulares que restan del arco. De embocadura algo más estrecha que el de la Virgen, queda igualmente flanqueado por columnas de basamento liso interrumpido por friso decorado con cabeza de leones con colgantes de cintas, fuste estriado y capiteles de orden corintio. Se remata el camarín con friso moldurado y decorado con hojas rematado en frontis partido, de estilo más rococó, con penacho central que sirve de basamento a la figura que corona el ático en su parte central y perinolas propias del barroco andaluz que rematan los laterales del frontis como propio remate de las columnas centrales. Las calles laterales, de menor altura que la central para albergar figuras en su ático quedan decoradas con arbotantes de inspiración rococó. El camarín del Señor queda rematado por cupulín hemisférico sostenido por arbotantes y columnas con perinolas propia de la arquitectura renacentista italiana. El estilo del retablo podemos considerarlo de ecléctico ya que se mezclan distintos estilos y está creado para albergar las Sagradas Imágenes titulares de la Archicofradía que de por sí tienen estilos artísticos distintos y se ha ido acomodando su estilo y el énfasis decorativo según los objetivos propuestos en un principio: el crear una estancia destinada al culto, por tanto de recogimiento y oración, donde las imágenes que se presentan adelantadas en el espacio del retablo, para acercarlas aún más a los fieles y con un discurso histórico-catequético y plástico creado y pensado en exclusivo para esta Archicofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y María Stma. de la Esperanza.
PROGRAMA ESCULTÓRICO Cuando tuvimos el primer contacto para hablar sobre el proyecto de retablo del altar mayor de la Basílica de la Esperanza, la manera que entendí el bosquejo inicial de Pablo Paniagua era que el objetivo principal fuese un marco artístico desde todos los puntos de vista, para engrandecer en cierta manera las dos imágenes titulares y así culminar el conjunto en proyecto de toda la basílica. Sobre todo, me sedujo la idea de completar el retablo con motivos escultóricos. Sobre la base de los trabajos planteados por los otros miembros del equipo, empecé a trabajar sobre los distintos motivos que comprendían el propio retablo. Desde mi perspectiva no puedo ser muy explicito a la hora de argumentar mi trabajo en este momento por la lógica de que todo está en calidad de esbozo sin profundizar en un desarrollo físico, escultóricamente hablando. De todas formas voy a comentar cómo veo el desarrollo iconográfico del retablo.
En la calle de la izquierda, ya en el primer cuerpo del retablo está el motivo de la Encarnación. Estas formaciones totalmente verticales influyen en que las composiciones sean alargadas, y en éste concreto aparecerá el ángel que anunció a María la buena nueva, que quedará en segundo plano respecto de la Virgen que aparecerá en actitud postrada aceptando la gracia divina. Encima de este motivo en el segundo cuerpo del retablo irá san Juan Evangelista autor de los primeros versículos de su evangelio donde se relata que el Verbo se hizo carne. Esta escultura será de bulto redondo y en el centro aparecerá el texto de dicho motivo. En la calle de la derecha, en el primer cuerpo irá la Visitación, escena en la que aparecerá María, su prima Isabel y Zacarías. El argumento de este motivo irá enfocado al diálogo de gozo y complicidad de ellas dos, que se reflejará en el primer y segundo plano, mientras Zacarías aparece en un tercero en fondo casi pictórico para darle mayor énfasis de profundidad y a la vez ubicar la escena en sitio concreto. Sobre esta escena y en paralelo al Evangelista Juan aparecerá San Lucas, autor del Magníficat, igualmente en bulto redondo exento, y el texto del Magníficat debajo de éste. Pasemos al centro del retablo, entre los dos camarines de los Sagrados Titulares aparecerá una cartela en altorrelieve con un galeón que representa a la cofradía, en el que aparecerán personajes vinculados con la propia corporación y la orden dominica, así como los respectivos escudos, de la cofradía, de la ciudad de Málaga y de la Orden de Predicadores. Esta representación de la cofradía estará soportada por dos esculturas en bulto redondo pero adosados desde atrás, que son la fé y la caridad. Ya en el ático lateral izquierdo sobre el entablamento, dos esculturas exentas de san Eugenio y san Ildefonso y en el derecho santo Domingo de Guzmán y san Pío V; cuatro santos que nos recuerdan precisamente la vinculación que tienen con la Santísima Virgen y con la festividad de la Esperanza, e igualmente con la orden dominicana.
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