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P L A T E R Í A A N T I G U A D E L A A R C H I C O F R A D Í A
Por desgracia, el patrimonio de las cofradías malagueñas en piezas de platería antiguas (siglo XVIII) es tan exiguo que ni el estudio conjunto de todas ellas alcanzaría unas pocas páginas(1). Sucesos de muy distinto tipo acaecidos en nuestra ciudad a lo largo de los últimos siglos (incluido el que acabamos de dejar), entre los que habría que considerar como especialmente nefastos la ocupación francesa, incidentes de mayo de 1931 y Guerra Civil(2), han reducido a unos pocos ejemplares, en su mayoría de carácter procesional, lo que debió ser, presumiblemente, un patrimonio rico y diversificado. Ante un panorama tan desolador, se impone la necesidad de documentar y catalogar las contadas piezas que aún subsisten, teniendo en cuenta que no deben ser sólo juicios de calidad artística los que participen en su valoración, sino consideraciones culturales más amplias pues, frente a la escasa, por lo general, trascendencia artística del objeto, otros valores imponen su significación, como sucede cuando la pieza de plata se convierte en el testimonio material más antiguo de un patrimonio que, por desgracia, no supera en la mayoría de los casos unas cuantas decenas de años.
Este carácter de singularidad histórica tiene, por ejemplo, la cruz de guión de plata blanca (30,5 x 14 cm) que la Archicofradía muestra en un marco acristalado en la Sala de Juntas de su Casa-Hermandad. La pieza es de traza muy simple y responde al tipo de cruz latina de brazos rectos rematados en unos sencillos adornos fundidos en rocalla y tallos; completan la ornamentación los habituales grupos de rayos de distinta longitud dispuestos en los vértices del crucero. Por debajo de la cruz un nudo en forma de pera invertida con acantos incisos, característicos de numerosas cruces parroquiales a lo largo del siglo XVIII, da paso a un cañón en el que se insertaba el vástago del guión.
Más interés artístico tienen la inscripción y las marcas de platería que figuran en el anverso y reverso de la cruz. La primera nos informa que la pieza "Se hiso siendo Mayordomo Dn. Andres Ventimilla. Año de 1790. y Dn. Antonio Rovera" y, a continuación, que es propiedad "de n[uest]ra Señora de la Esperanza". La inscripción va precedida y se interrumpe antes de la última frase por los dibujos incisos de una cruz y un ancla respectivamente, símbolo cristiano este último de la Esperanza y, por ende, de la advocación de la Titular de la Archicofradía; el ancla es, además, figura distintiva y destacada del escudo de la misma, siendo ésta la referencia iconográfica más antigua que se conserva en su empleo.(3)
Con respecto a las marcas, sólo aparecen dos en lugar de las tres que suelen llevar las piezas de platería malagueña de los siglos XVIII y XIX (de artífice, marcador y localidad)(4). Una primera reproduce de forma muy esquemática (apenas mide unos pocos milímetros) el escudo de Málaga, mientras que la segunda recoge en su interior las letras "Olvr" (con punto entre la ele y la uve). Esta última permanecía inédita y es la marca personal del platero Juan Oliver y Burgos, documentado de 1779 a 1796. He de señalar no obstante, que Juan Oliver no estampa aquí su marca para dejar constancia de su condición de autor material de la obra, sino que lo hace en calidad de fiel contraste-marcador, esto es, como responsable de las comprobaciones técnicas que certificaban la legalidad de la ley de la plata empleada por los plateros malagueños en la manufactura de sus piezas. La presencia de ambas marcas son, por tanto, una garantía de la buena ley del metal. Una última precisión con respecto al marcado. Oliver desempeño el cargo pero sólo de manera interina y durante el periodo que media entre la muerte del anterior titular, Juan del Valle, a comienzos de 1790 (de ahí que Oliver utilice todavía la marca de localidad de éste), y la elección en enero de 1791 del siguiente, que recayó en José de Reina(5). La ausencia de la marca de artífice nos impide por tanto, conocer al autor de esta cruz de guión, que quizá dejara sin marcar dada la escasa entidad de la pieza, aunque ello estuviese prohibido por las ordenanzas de los plateros.
Más categoría artística posee la segunda pieza que conserva la Archicofradía. Se trata de los fragmentos de algunas de las láminas de plata labrada que adornaron la espectacular cruz de ébano de Jesús Nazareno del Paso y que consiguieron salvarse en los dramáticos sucesos de 1931 (en la actualidad están superpuestas a la cruz-guía de la Archicofradía). La cruz, que Temboury atribuyó sin demasiados fundamentos al maestro de ebanistería Manuel Martín(6), aparece en viejas fotografías cubierta casi en su totalidad por un tupido encaje de plata calada y relevada formado por temas del repertorio rococó, sobre todo por sinuosas tornapuntas de distinto tamaño empenechadas de rocalla, variadas florecillas vistas de frente y de perfil y cabecillas de querubines, motivos que se entremezclan con instrumentos pasionistas (clavos, corona de espinas, columna, etc.) portados en algún caso por angelitos.
Vista de cerca la labor, llama poderosamente la atención la minuciosidad y precisión de los detalles, la extraordinaria calidad del dibujo que imprime un agitado dinamismo a todo el friso del adorno y virtuosismo técnico con que están labrados los adornos y figuras, rasgos que emparentan esta obra con la producción conocida de Pedro Montes (d.1753-1788), el platero de más nivel artístico de la primera generación de artífices del estilo rocalla en Málaga. De confirmarse documentalmente esta atribución, la fecha del trabajo rondaría los primeros años de la década de los setenta del siglo XVIII, que fueron los de más intensa implantación del estilo entre los plateros malagueños; años después, los adornos rococó comienzan a ser sustituidos progresivamente -en algunos artífices persisten hasta bien entrado el siglo XIX- por un nuevo repertorio más acorde con las directrices neoclásicas.
RAFAEL SÁNCHEZ-LAFUENTE
Notas:
(1) De algunas de ellas nos ocupamos en "El Arte de la Platería en Málaga". Málaga, 1997. pp. 353-355.
(2) Ver nuestro trabajo: "La platería en el contexto del patrimonio histórico de la Iglesia de Málaga". El Esplendor de la Memoria. El arte de la Iglesia de Málaga. (Sánchez-Lafuente Gemar, R. coord.), Catál. Exp. Sevilla, 1998, p. 88
(3) Álvarez, C.I., Castellanos, J. y Garrido Morada, A. "Heráldica cofrade malagueña", Málaga, Arguval, 1996. pp. 125-128.
(4) Este asunto está tratado ampliamente en "El Arte de la Platería en Málaga". Op. Cit. Pp. 127 y ss.
(5) Archivo Histórico Provincial de Málaga. Leg. 1.283. Fol. 579
(6) Temboury, J. "La orfebrería religiosa en Málaga". Málaga. 1948-1954. p. 277.
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