T R O N O S    D E L    C R I S T O

Como la mayoría de las imágenes malagueñas, el Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso fue procesionado hasta finales del siglo XIX en un trono de carrete constituido por la misma peana o triunfo en que era expuesto a la veneración en su camarín durante todo el año. A esta peana se le acoplaba, en los lugares al efecto dispuestos para ello, los varales necesarios para la procesión, tanto si las andas eran llevadas por los hermanos a correón y horquilla, cosa que era la norma hasta entonces en la Archicofradía, como si las mismas eran cargadas a hombros, novedad que debió producirse en nuestro caso en los últimos años de dicha centuria.
La fotografía que reproducimos, la más antigua conocida de nuestro Titular, muestra al Señor del Paso en el interior de la iglesia de Santo Domingo fuera ya de su capilla, tapada con telas moradas en virtud de las normas canónicas que regían en la Cuaresma, la Semana de Pasión (ahora desaparecida del calendario litúrgico) y la Semana Santa. La sencilla peana de madera, con forma de diabolo o carrete, ha sido bajada del camarín y con solo acoplarle sus dos varales estarán listas las andas. Las horquillas hacían innecesarias las patas en las paradas por lo que el trono debía aguardar necesariamente en el suelo el comienzo de la procesión. En cuanto a las flores, expresamente prohibidas en el ornato de altares e imágenes por las disposiciones litúrgicas durante la Cuaresma y la Semana Santa, no aparecieron tímidamente en los tronos (de las vírgenes) hasta muy entrado el siglo XX.

Trono de los Hermanos Casasola (1900)

Aunque todas las crónicas referentes a la primera salida procesional de la Archicofradía apuntan hacia el año 1908, sin embargo, Díaz de Escobar, una vez más en sus conocidas "Décadas Malagueñas" (manuscrito sin fecha conservado en el Archivo Municipal de Málaga) nos describe la procesión de la mencionada Hermandad celebrada en 1900, señalando: "De la parroquia de Santo Domingo salieron en procesión a los ocho de la noche del Jueves Santo, las imágenes de Nuestro Padre Jesús del Paso y Nuestra señora de la Esperanza. La primera de ella llamó poderosamente la atención por el gran valor de la cruz de plata. Ambos efigies estrenaron magníficos tronos obras de los señores Casasola".
Sin embargo, será a partir de 1908 cuando "un puñado de cofrades, con su Hermano Mayor al frente don Manuel Ortiz, imprimieron un gran impulso a la Hermandad" (Ángel Cafferena Aceña, La Real Esperanza, Málaga, 1967, pag 45), iniciando así una etapa de continuidad y esplendor procesionista que llevará a la Archicofradía a las cotas más altas en la historia del procesionismo malagueño (etapa que desgraciadamente se vio parcialmente truncada por los tristes acontecimientos de 1931 y 1936, en los que su patrimonio artístico sufrió perdidas irreparables).
El primer trono conocido, muy posiblemente el construido en 1900 en el taller de los hermanos Casasola de Málaga (por entonces tan sólo vivía Antonio) era de gran sencillez: simples y reducidas andas rectangulares cuyos frentes aparecían con cartelas geométricas en el centro en las que figuraban atributos pasionistas, y modestos adornos vegetales de aplique en los extremos. Candelabros metálicos con tulipas para el alumbrado, situados en las esquinas y en los centros, completaban en ingenuo conjunto procesional (fiel ejemplo de lo que hasta entonces había sido el trono malagueño en la historia de la Semana Santa en abierta oposición a la monumentalidad que alcanzaría en años posteriores).
La serena y devota figura del Nazareno del Paso se realzaba sobre un montículo rocoso (formado por piezas de corcho, elemento muy tradicional en la Semana Santa malagueña frente a los "montículos de claveles rojos" actuales de manifiesta importación hispalense), vistiendo la preciosa túnica de terciopelo morada, bordada en oro, y la valiosísima cruz de ébano, con sobrepuestos de plata calada y repujada, "extendiéndose la decoración en ondas continuas a lo largo de la superficie, con un repertorio completo de toda la flora de rocalla, entremezclada con motivos alegóricos de la Pasión", ambas piezas, para Temboury Alvarez podían fecharse hacia el último tercio del siglo XVIII, siendo de lo más esplendoroso del ajuar procesional de la Semana Santa malagueña. La espléndida cruz de ébano y plata, según mantenía Bejarano Robles, "pudo ser obra de Manuel Martín, maestro de ebanistería, platería y concha establecido con taller público en esta Ciudad de Orcen de su Majestad" ( Historia del Consulado y la Junta de Comercio de Málaga (1785-1859), Madrid, 1947, pag. 219. Nota reseñada por Temboury al pie de página en su anterior obra citada). El profesor Sánchez-Lafuente, estudioso de la platería antigua en Málaga, la atribuye a Pedro Montes, el platero más artístico de la primera generación de artífices del estilo rocalla en Málaga, datando su realización en la década de los setenta del siglo XVIII. (Boletín "Esperanza", Nº29)
Desgraciadamente, esta destacada joya de arte fue destruida en 1931, y aunque en los años posteriores a la Guerra Civil se ha tratado de hacer una reproducción, el resultado es distinto, siendo esta última muy inferior en la calidad y belleza de su labra de plata. La procesión por aquellos años (1908-1915) salía "el Jueves Santo, como es su antigua costumbre, a las ocho de la noche desde el interior de la iglesia de Santo Domingo, con el siguiente orden: Guardia Civil, Cuerpo de Bomberos, Banda Municipal, 125 Nazarenos de túnicas moradas, trono de Jesús del Paso, 125 nazarenos de túnicas negras, el trono de la Virgen de la Esperanza, elemento oficial, invitados y piquete de honor" (diario El Cronista, 4 de abril de 1914).

Trono de Andrés Rodríguez Zapata (1908)

Al primitivo y sencillo trono de los hermanos Casasola de 1900 vino a sustituir uno nuevo en la Semana Santa de 1908, en el folleto publicado por el diario La Unión Mercantil con motivo de la Semana Santa de 1916 se describía la procesión (en la que se reseñaba el nombre del artífice del trono) de la siguiente manera: "El Jueves Santo saldrá precediendo a la del Señor de Mena, la procesión de Nuestro Padre Jesús del Paso y Nuestra Señora de la Esperanza, imágenes que, como es sabido, son veneradas en la iglesia parroquial de Santo Domingo. Hará su salida a las ocho de la noche. La imagen de Jesús con la cruz a cuestas, hermosa escultura adornada con lujo espléndido irá colocado nuevamente sobre el magnífico trono, obra admirable del insigne escultor malagueño señor Zapata" {sabemos que además de sus trabajos de tronos para la Semana Santa malagueña, Andrés Rodríguez Zapata fue un artista apegado al movimiento historicista (de tendencia fundamentalmente neogótica) de la Málaga de finales del siglo pasado y principios del presente, realizando, entre otras obras, "cinco retablos para la iglesia de San Juan: San José, San Antonio de Padua, San francisco Javier, Virgen del Rosario y Virgen de los Dolores" (Romero Torres)}.
El trono presentaba una artística tipología y original decoración barroca: cajillo rectangular en madera tallada y dorada, con sus frentes en escocia, en los que destacaban las grandes cartelas centrales con atributos pasionistas (cruz con sudario, cáliz, columna, gallo, lanzas, tec.), y valientes roleos de esquinas con voluminosa talla ondulada que la daba notable presencia procesionista a todo el conjunto. Era, en definitiva, un adecuado trono para la notable escultura del Nazareno del Paso (en la fotografía publicada en el folleto Semana Santa. Málaga, año 1916, la más antigua por el momento del trono reseñado, aparecen cuatro tímidos candelabros con tulipas de globos color blanco en los ángulos, y abundante cera y flores repartidos por toda la superficie de la mesa del trono. Aunque el fotograbado es de mala calidad, tiene gran interés iconográfico, ofreciéndonos además el trono montado en el interior de la que fue espléndida iglesia parroquial de Santo Domingo antes de su destrucción en el incendio de 1931).

Trono de Andrés Rodríguez Zapata (1908)
(con importantes reformas de la Casa Barrera de Madrid, año 1918)

Para la Semana Santa de 1918 anunciaba el Hermano Mayor don Francisco Villarejo González importantes reformas en el trono del Nazareno del Paso: "En el año actual estrenamos el decorado y dosel del trono; créame que es una obra de arte, estilo renacimiento español, siglo XVII (?), hecho en hierro repujado por la Casa Barrera, de Madrid. Nos ha costado 12.000 pesetas" (diario El Regional, 19 de marzo de 1918).
A juzgar por la fotografía de la época, las novedades introducidas al trono eran de tanta importancia y al mismo tiempo de tanta extrañeza procesional que lógicamente parecía otro distinto al del año anterior, aun cuando el cajillo era el mismo que construyera en 1908 el tallista malagueño Andrés Rodríguez Zapata.
Las reformas se concretaban a dos: el novedoso dosel, nunca exhibido en la historia procesionista para la imagen de un Cristo Nazareno, y los complicados faroles, para la candelería, " construido en artístico herraje estilo renacimiento español del siglo XVII".
Todo ello suponía una modalidad de trono de gran innovación para la Málaga cofradiera de la Semana Santa de 1918.
Ya la prensa local anterior a la Semana Mayor comentaba que: "la imagen del Nazareno del Paso irá colocada sobre magnífico trono, obra del insigne escultor señor Zapata, luciendo como reforma importante un artístico dosel y candelería compuesta de faroles y hacheros estilo Renacimiento Español del siglo XVII (?), que esta llamando poderosamente la atención de los inteligentes. Debido al mucho peso del trono y dosel ha tenido que ser ampliado el tarimón, para que pueda ser llevado por cuarenta hombres" (diario La Unión Mercantil, 24 de Marzo de 1918).
La sorpresa causada por el "nuevo trono" viene bellamente relatada por el "Nazareno Verde", quien en una de sus "Curiosidades sobre la Semana Santa" titulada "Algo distinto..." nos describe con acertadas pinceladas literarias el asombro que produjo tan "extraño conjunto procesional".
En resumen dice así: " Las Hermandades malagueñas son muy dadas a hacer algo distinto cada año en el desfile procesional, algo que no esté visto y que nadie haya sacado jamás en lucimiento...
Una de las Cofradías más lanzadas en esto de las innovaciones ha sido siempre la de la Esperanza...
Las innovaciones de la Esperanza eran tan corrientes que a primeros de siglo, cuando se aproximaba la Semana santa, los malagueños de entonces se solían preguntar: "¿Qué sacará nuevo este año la Hermandad del Paso?" Y como toda obra humana, unas veces la Cofradía sacaba algo maravilloso y otras...

Corría el año 1918 y siendo Hermano Mayor don Francisco Villarejo pensó la Archicofradía en hacer "un trono distinto", "algo que llamara poderosamente la atención", "lo nunca visto", "algo para dar el golpe". Y lo dieron.
Primero se reunieron en secreto, porque estas cosas hay que llevarlas con sigilo no sea que alguien te pise la novedad.
Y después de muchas horas de discusión y darle forma a la idea, decidieron desplazarse hacia Madrid para ponerla en práctica. Un viaje a la capital de España en aquellos tiempos era algo así como desplazarse hoy en día al lago Titicaca, por ejemplo, pero el tesón y el entusiasmo de los "esperancistas" han sido siempre ejemplares, ese es pura verdad que todos reconocemos y no podemos negarlo aunque sea por cumplido...

El "trono" se la habían encargado a un notable artista llamado Luis Barrera, cuya descripción la adelantaban las crónicas cuaresmales de aquella época (ya referidas anteriormente en nuestro comentario)...
Llegó el deseado Jueves Santo y con un tiempo espléndido se formó la procesión a la hora acostumbrada de entonces, que eran las ocho de la tarde.
Empezó la comitiva a desfilar con sus maceros en cabeza... Los hermanos del Paso estaban orgullosos de sacar lo "nunca visto" y esperando llegar a calle Larios, que es donde "el visto bueno" del malagueño suele dar el espaldarazo de la victoria o la derrota, la crítica o el aplauso. Iban desfilando Alameda abajo (lado derecho, puesto que el centro era paseo), y al llegar justo a la esquina de calle Martínez, un "para, para" hizo detenerse al mayordomo del trono del Cristo -hermano mayor- para escuchar la saeta que salía de una garganta masculina, como suele decirse "rasgando la noche" y por cierto rasgando las ilusiones de lo "nunca visto" con las estrofas que escucharon: Míralo por donde viene cargado de hierro viejo con la Cruz sobre los hombros y delante Villarejo.
Yo no me atrevía a preguntar jamás a los "viejos" de la Cofradía si volvieron a sacar el trono al año siguiente, pero me temo que no, porque en mi niñez, en el almacenillo que tenía la Hermandad dentro de la iglesia parroquial de Santo Domingo, había hierros por todas partes y era un "delito" hablar de ellos"

(Un Nazareno Verde (seudónimo de Dolores Carrera de Gómez Raggio), Anécdotas y curiosidades de la Semana Santa malagueña, Málaga, 1977, pags. 61-63).
Efectivamente, el novedoso trono de "hierros viejos" no volvió a salir más en procesión (referido siempre, por supuesto, al extraño dosel y a la candelería de herraje, pues el cajillo construido por Zapata se conservó en los años posteriores).

Trono de Andrés Rodríguez Zapata (1908)
(con importantes reformas de Francisco Palma García, año 1919)

Aunque no hay noticias muy claras sobre el trono procesionado en 1919 (las crónicas solo mencionaba un magnífico trono del insigne señor Zapata"), no se insistió más sobre las "reformas" llevadas a cabo en el año anterior.
Seguramente volvió a salir la imagen del Nazareno del Paso sobre su trono habitual que se procesionaba desde el año 1908.
Para la Semana santa de 1920 se señalaba: "Entre las reformas introducidas este año se puede citar la que lucirá el trono de Jesús del Paso, consistente en juego completo de alumbrado tallados en oro estilo Luis XV, con guardabrisas de cristal morado, obra del insigne escultor don Francisco Palma. Este alumbrado será por acetileno" (diario La Unión Mercantil, 17 de marzo de 1920).
Las reformas consistían, en realidad, en un juego de arbotantes, ubicados en las esquinas y en los centros, que armonizaban en alto grado el resto del trono.
En efecto, concebidos con gran dinamismo y animación barroca, de baja altura para no entorpecer la visión de la imagen del Nazareno del Paso, presentaban numerosos brazos que creaban un artístico bien dispuesto alumbrado, realzando con ello todo el conjunto procesional.
Las reformas, pues, de Paco Palma eran acertadas no solo por las nuevas y artísticas tallas en madera dorada ejecutadas con el más puro estilo barroco, sino por su adaptación y perfecto acoplamiento al trono antiguo de 1908.
Así, el renovado trono, de gran dignidad para la escultura del Dulce Nombre de Jesús, fue procesionado hasta el año 1923.
Tras la Semana santa de aquel año, el trono pasó a las Cofradías Fusionadas de San Juan para el grupo escultórico del Cristo de Azotes y Columna. Se procesionó ininterrumpidamente hasta su destrucción en el año 1931.

Trono de Luis de Vicente (1924)

La Semana Santa de 1924 trajo como principal innovación a la Archicofradía de la Esperanza el estreno de un soberbio trono de estilo barroco realizado por el notable artista granadino Luis de Vicente ( fallecido en 1929).
La nueva obra nos la describía así la prensa cofradiera de la época: "Todos reconocen que la Hermandad del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y Nuestra Señora de la Esperanza es una de las que señaló el camino para alcanzar el grado de florecimiento esplendor de nuestra Semana Santa.
Para este año, los cofrades, en su deseo ferviente de mantener el sólido prestigio de su procesión, acumulan los elementos que tienden a tal propósito.
Para dicho fin, estrenarán este año un magnífico trono, obra del escultor granadino Luis de Vicente, reforma de gran valía y que llamará poderosamente la atención del público.
Dicho trono, todo de madera tallada, es del más puro estilo barroco. Tiene en sus frentes y laterales cuatro grandes cartelas con adornos, que contienen otros tantos altos relieves representando la Adoración de los Reyes, Jesús entre los doctores, el beso de Judas y la Resurrección.
A los lados de estas cartelas hay otras en cuyos centros van óleos con las alegorías de la Pasión del Redentor.
Sobre doce grandes pilastras, figuran adosadas las estatuas de los doce Apostoles. Estos, lo mismo que los relieves, están policromados y estofados.
En los ángulos figuran unos grupos ricamente tallados de hojas y volutas, que juntamente con las también talladas, van bordeando la parte inferior del trono. Sirven como motivo decorativo para ocultar una batería de luces que han de reflejar sobre la totalidad del trono, a modo de reflectores
" (revista Semana Santa en Málaga, año 1924).
La nueva obra procesional tuvo una gran resonancia en los medios artísticos y cofradieros tanto en Málaga como en Granada (la ciudad natal de Luis de Vicente), donde fue expuesta con gran éxito antes de su venida definitiva a nuestra ciudad. así se expresaba la prensa granadina de entonces: "Una obra de arte. Durante los días 23 al 30 del corriente mes, desde las tres de la tarde hasta las diez de la noche, estará expuesto en el salón de actos del Centro de Acción Social, Gran Vía 26, el magnífico trono y andas que, con destino a la venerada imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno del Paso, de Málaga, ha construido el joven y notable escultor granadino don Luis de Vicente, por encargo reiterado de la Hermandad de dicha imagen.
La nueva obra del celebrado continuador de gloriosos maestros, según tendrá ocasión de comprobar el público, le acredita como tallista imaginero de los que dan esplendor a las bellas artes granadinas.
El aludido trono y andas tallados maravillosamente en madera dorada y policromada, lucirían la riqueza de su confección, durante la noche del Jueves Santo en las próximas y suntuosas fiestas de Semana Santa malagueña
" (diario La Publicidad, Granada 18 de Marzo de 1924).
En la misma línea de elogios se expresaba otro diario granadino de aquella época, señalando al final de su comentario lo siguiente: "El éxito de nuestro paisano es indudable y ya nos parece ver en la calle Larios entre vítores y aclamaciones, plegarias, olor a cera y a lirios la apoteosis de su grandiosa obra; y al abandonar el salón expositivo por el que en un momento y rapidez vertiginosa, he visto desfilar las cofradías del pueblo hermano escuchando sentidas saetas y mínima expresión de dolor máximo, me he preguntado a mi mismo ¿Acaso en Granada no hay fe para costear estos lujos espirituales?" (diario La Voz de Granada, 20 de marzo de 1924).
En verdad, el nuevo trono, de estructura tronco piramidal con amplio juegos de arbotantes de numerosos y movidos brazos con tulipas, era una pura filigrana con una enorme profusión de dinámicas y artísticas tallas (hojarascas, roleos y contrapuntas) sin ninguna concesión al espacio liso, y en perfecta armonía con el programa escultórico repartido hábilmente por todos los frentes {Apostolado y bajorrelieves centrales: Adoración de los pastores, Niño Jesús entre los doctores del templo, Oración del Huerto, y escena de El Prendimiento (copia esta última casi exacta de la de Salzillo de Murcia)}.
El magnífico trono era, en definitiva, un auténtico "golpe barroco" de tradicional impacto procesional en la Semana Santa malagueña de los años 1924-1931.
Desgraciadamente, tan espléndida obra, al igual que otros enseres procesionales, y lo que era más importante la devota imagen del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso fueron objeto de destrucción en los vandálicos incendios del 11 al 12 de mayo de 1931.

Bibliografía:

  • Clavijo García, Agustín. "La Semana Santa Malagueña en su Iconografía Desaparecida","Semana Santa en Málaga". Tomo II. Ed. Arguval. Málaga
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