La umbela (canopaeum, papilio, magnum umbraculum, tabernaculum) constituye una de las dos insignias basilicales junto con el tintinábulo.
Esta insignia pontificia consiste en una sombrilla medio abierta de seda o damasco con franjas alternas, rojas y amarillas, colores según la tradición procedentes del Senado romano. De cada franja cuelga un medallón del color contrario galoneado y flecado en amarillo; está rematado por una cruz de metal, fue diseñado por Castellanos Guerrero en 1999 y realizado por Manuel Villarreal ese mismo año.
Tanto el tintinábulo como la umbrela pueden llevarse en las procesiones, litúrgicas o no. Como no son emblemas litúrgicos, pueden ser portados por laicos.
El umbraculum significa unión estrecha a la Santa Sede y, figuradamente, está medio abierto para esperar al Papa que se cobije en el. La primera referencia de su uso por las basílicas es una noticia de la de San Pedro referente a la canonización de Santa Brígida (7-10-1391). De las cuatro basílicas mayores pasó a iglesias colegiales distinguidas de Roma y de ahí a todas las demás basílicas menores. En los decretos de 1968 y 1989 se menciona el derecho de las citadas basílicas de usar estas insignias. Sólo las umbelas de las basílicas mayores pueden ir bordadas en oro y plata, y sus doce franjas son de terciopelo rojo y tisú de oro, galoneadas y flecadas en oro.
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