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M U R A L D E L A B Ó V E D A
Será difícil olvidar el día viernes 31 de enero en la Archicofradía de la Esperanza. La inauguración de las pinturas murales del techo del Salón de Tronos había suscitado una formidable expectación en todos los ámbitos cofrades y culturales de la ciudad y esta expectativa en absoluto se vio defrauda pues el acto se desarrolló con la mayor brillantez y la asistencia desbordó todas las previsiones. Ya desde unos veinte minutos antes de la hora fijada, todas las sillas estaban prácticamente ocupadas y una gran cantidad de personas se agolpaba en el patio y los accesos de la Casa Hermandad. El público y autoridades que continuaron llegando abarrotó todos los espacios posibles y acabó llenando también la entreplanta. Difícil también será olvidar el impresionante aspecto que ofrecía el Salón. Magnífico el trabajo de los equipos de albacería que consiguieron una espléndida decoración con la acertada distribución de ajuares y enseres en las vitrinas. Una mesa presidía el acto frente a dos filas de sillas que dejaban un pasillo central. Tarima al fondo para cámaras y fotógrafos. Plantas y macetas detrás del atril de los oradores. En el acto se dio cita prácticamente toda Málaga. Pudimos ver al vicepresidente del Parlamento Andaluz, don Ildefonso Dell’Olmo; al Delegado de la Junta de Andalucía en Málaga, don Luciano Alonso; varios concejales del equipo de gobierno municipal y de distintos partidos políticos. Asistieron también el secretario del Partido Popular en Málaga, don Joaquín Ramírez y el secretario provincial del sindicato Comisiones Obreras, don Francisco Gutiérrez. Innumerables Hermanos Mayores de cofradías malagueñas. Representes de distintas instituciones culturales de la ciudad, miembros de la Academia de Bellas Artes de San Telmo, pintores entre los que destacamos al propio Miguel Rodríguez Acosta. Comenzó el acto el Iltmo. Y Rvdmo. Sr. Obispo de nuestra diócesis, Monseñor Dorado, que entró en el recinto revestido y acompañado del Rector de la Basílica Fray Eugenio Ruiz Prieto. En unas sencillas y cariñosas palabras el Prelado felicitó a la Archicofradía por la culminación de la obra y recordó que el pintor y la Archicofradía habían sido meros instrumentos de Dios. A continuación procedió a la bendición de las pinturas. Tras unos breves instantes las autoridades ocuparon sus sitiales en la mesa. Presidió el señor Obispo flanqueado por el Alcalde y nuestro Hermano Mayor. Completaron la presidencia el pintor, el presentador del acto, nuestro Director Espiritual, el Presidente de la Agrupación de Cofradías y el Secretario General de la Archicofradía, don Carlos Gómez Carrera quien, tras saludar a los asistentes, cedió la palabra al presentador, don Manuel Alcántara. Airoso salió Alcántara de este envite ya que deleitó al auditorio con su brillante e ingeniosa prosa, acompañada de no pocas dosis de humor y socarronería. Arrancaron las palabras de nuestro genial paisano el espontáneo aplauso como también la sonrisa, primero y la franca carcajada después. Despidieron los asistentes la intervención del insigne periodista con una prolongadísima ovación. Intervino a continuación el pintor don Eugenio Chicano que, en breves palabras llenas de sinceridad y sentimiento, agradeció a cuantos le habían prestado ánimo y aliento en la ejecución de la pintura.
Siguiente turno para nuestro Hermano Mayor. Explicó la intención de la Archicofradía y justificó la elección del artista. Destacó igualmente al impulsor del proyecto: Carlos Ismael Álvarez. Cerró el acto el Excelentísimo Alcalde de la cuidad. Don Francisco de la Torre. Felicitó efusivamente a todos los hermanos por el enriquecimiento del patrimonio artístico y señaló que Málaga volvía a contraer otra deuda con las cofradías. Tras la finalización del acto alegría y satisfacción en todos los asistentes. Todas las miradas confluyeron en el techo y murmullos de admiración refrendaron el convencimiento que estaba en boca de todos: estamos ante una esplendorosa obra de arte que define con inigualable maestría la historia y el sentimiento de nuestra Archicofradía. El 31 de enero de 2003 fue, sin duda, un gran día para la Hermandad, para Málaga y para el mundo del arte y la cultura. Abel Parejo-Bravo Morcillo |