El mango consume algo menos de los dos tercios de la altura total de la maza.
Su repujado uniforme queda dividido en tres espacios por dos anillos.
La cabeza tiene forma de pera y presenta cuatro caras completamente labradas.
En una de ellas se sobrepone dorado el escudo de la Archicofradía.
En forma de ces de rocalla existen cuatro asas de las que parte el remate.
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