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T R O N O D E L A V I R G E N

El actual trono de la Virgen de la Esperanza, cuarto y último del siglo XX, fue diseñado y dirigido por el artista malagueño Adrián Risueño Gallardo (1907-1966), habiendo sido realizado entre los años 1943 y 1945, aunque no totalmente terminado.
Anteriormente, la Virgen de la Esperanza fue procesionada en provisionales "tronos de flores" (desde la Semana Santa de 1940 a la de 1944) en espera de poder estrenar la gran obra neobarroca, el actual "retablo callejero", siendo encargado a mediados del año 1943 al mencionado escultor con el compromiso específico de la Junta Directiva de la Archicofradía de la Esperanza de que "estuviera inspirado en el que poseía la Hermandad en la década de los años veinte y que fue destruido en el mes de mayo de 1931". (Diario Sur, Málaga, 12 de marzo de 1944)
El monumental trono presentaba, en efecto, unas características formalistas próximas al de Luis de Vicente, aunque lógicamente de mayores dimensiones y más recargado en su barroquizante programa iconográfico-decorativo (mayor abundancia de tallas ornamentales y numerosas esculturas repartidas por sus cuatro frentes).
En este sentido, la prensa malagueña de entonces afirmaba lo siguiente:
"Como en natural, este nuevo trono, aunque parecido al anterior, debía ser notablemente mejorado en todos sus aspectos y, efectivamente, Adrián Risueño, artista malagueño ya consumado, ha realizado un trabajo que ha de causar la admiración, aunque este año (1944), por la falta material de tiempo, no podrá salir completamente terminado, pero sí para dar una idea de lo que será el próximo año, ya ultimado en todos sus detalles.
En el trono figurarán cuarenta y una figuras todas talladas y modeladas por el citado escultor en alto relieve, policromadas y estofadas.
La talla barroca está dorada con oro de 22 quilates.
Llevará una capilla central con la Patrona de Intendencia, Santa Teresa de Jesús, y cuatro Evangelistas, figurando también dos angelitos que forman la parte ornamental de la citada capilla.
En los laterales del trono irá el Apostolado, dos capillas, con la Caridad y la Fe, y en la parte ornamental otros dos angelitos por capilla.
En las cuatro esquinas del trono irán arbotantes.
Distribuidas en las cuatro caras del trono irán diez cartelas con altos relieves de talla policromada y estofada con escenas de la Pasión.
La Santísima Virgen irá bajo palio, sostenido por magníficas barras plateadas, barras que también existe el propósito de que sean sustituidas por barras de plata cincelada.
Como anteriormente decíamos, por la premura del tiempo, aunque ya lleva trabajando Adrián Risueño más de cinco meses en este encargo, el trono no saldrá terminado, pero el frente del mismo dará idea de lo que será.
Los laterales y parte trasera llevarán unas cartelas y el resto cubierto de flores. Es tal la cantidad de talla y el peso del trono que irá a hombros de 160 hombres." (Diario Sur, Málaga, 12 de marzo de 1944)
El programa iconográfico, aunque se ha venido afirmando que era similar al de Luis de Vicente, ofrecía sin embargo acusadas diferencias. En general, los únicos temas comunes correspondían a la representación de las catorce estaciones del Vía Crucis (en el de Luis de Vicente, la primera y la última estación -Santo Entierro y Sentencia de Jesús- se disponían en el centro del lateral derecho, mientras que en el de Adrián Risueño se hallan situadas en el frontal, a ambos lados de la figura central de la Santa Teresa), además de la representación en el frontal de los cuatro Evangelistas (San Lucas, San Marcos, San Mateo y San Juan). Todos los demás motivos iconográficos del trono de Adrián Risueño eran de original innovación.
De espectaculares proporciones, presenta un completo programa iconográfico que lo rodea desde el frontal simultaneando apóstoles y santos relacionados con la Archicofradía con escenas de la Pasión. Así, el Apostolado repartido por los frentes laterales, seis a cada lado, figuras pequeñas (60 cms.) enmarcadas por hornacinas que se sitúan en la base de los ejes de cada una de las barras de palio del trono (doce en total).
El motivo principal del frontal es la figura de Santa Teresa de Jesús, Doctora de la Iglesia, cuya presencia estaba además justificada por ser la patrona del cuerpo militar de Intendencia (que ostenta el cargo de Hermano Mayor Honorario de la Archicofradía), siendo el gran mecenas de la construcción del monumental trono, mientras que en los centros de laterales se representan las alegorías de la Fe (lado derecho) y la Caridad (lado izquierdo).
En el frontal del trono, actualmente puede verse una talla de Santa Teresa de Jesús, Doctora de la Iglesia y Patrona de Intendencia y las imágenes en hornacinas de San Ciriaco, Santa Paula, San Carlos y Santo Domingo. En el la banda de la Fe se hallan, de frontal a trasera del trono, las figuras de los siguientes santos (con sus correspondientes atributos): san Simón (sierra), san Mateo (hacha), san Matías (lanza), san Felipe (cruz latina), san Bartolomé (cuchillo y demonio encadenado) y san Marcos (libro). En la banda de la Caridad se hallan, también de frontal a trasera, las siguientes figuras: san Jacinto (hábito dominico y copón), beato Spínola (traje coral de obispo), Verónica (paño de la santa faz), Magdalena (estameña penitente), Santiago el mayor (bordón) y san Judas Tadeo (alabarda). Por último, en la trasera del trono se sitúan las figuras de san Pablo (espada), san Andrés (cruz en aspa), santo Tomás (escuadra) y san Pedro (llaves). Estas tallas son obras del escultor extremeño Manuel Carmona.
En el trono de Luis de Vicente, el tema iconográfico usual en los tres frentes del trono (sin incluir el frontal) eran ángeles mancebos portadores de atributos de la Pasión, dieciséis en total, estando repartidos en la misma disposición que el Apostolado (seis en cada uno de los laterales) y grupo de santos (cuatro en el trasero) que aparecen en el trono de Adrián Risueño.
Indiscutiblemente, el tema esencial de la alegoría de la Esperanza (completa representación de las tres virtudes teologales), que debería haber ocupado el privilegiado lugar del centro del frontal del trono (espacio reservado para la imagen de Santa Teresa de Jesús), ofreciendo con ello una gran unidad programática (historia de la Redención de la humanidad a través de tres grupos de representaciones: Vía Crucis (Pasión y Muerte de Cristo), y alegoría de las Virtudes Teologales (instrumento de salvación segura para los hombres cuya puesta en práctica lleva a la santidad concretada en las figuras de los cuatro santos representados en la trasera del trono) no tuvo, pues, su completa visualización plástica en la espléndida obra dirigida por Adrián Risueño, cuyo trabajo en general (talla y policromía) era de gran calidad artística (siempre valorado en su conjunto), ofreciendo mayor interés la labor ornamental (hojarasca y contrapuntas) que las representaciones figurativas (relieves y esculturas).
Sabemos que la labor artística del trono (talla, dorado y policromía) fue realizada por un equipo de notables artistas y artesanos dirigidos por Adrián Risueño. Así, trabajaron, entre otros, Andrés Cabello Requena, Luis Ramos Rosa y Antonio Barrabino. Cabe destacar, sin embargo, el trabajo de talla realizado por el primero, Andrés Cabello Requena, verdadero artífice de tan magna obra.
Así, gracias a un importante documento que se nos ha facilitado, podemos afirmar la veracidad de lo expresado, estando firmado en Málaga el día 3 de febrero de 1944. Dice así:
"La Real Archicofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y María Santísima de la Esperanza, canónicamente erigida en la iglesia parroquial de Santo Domingo de Málaga, de una parte, y don Andrés Cabello Requena, mayor de edad, vecino de Granada de otra, por el presente documento se comprometen a lo siguiente: Don Andrés Cabello Requena realizará todo el trabajo de talla y sacado de punto de todas las figuras que llevará el trono que la Archicofradía tiene en construcción, para la Santísima Virgen de la Esperanza, de acuerdo con el boceto del escultor don Adrián Risueño, y a la entera satisfacción del mismo.
Dicho trabajo lo ejecutará en la forma siguiente: la parte entera del frente con los dos arbotantes delanteros, así como los traseros y las figuras que lleva el frente, desde la fecha del presente documento, terminado para la próxima Semana Santa.
El resto del trabajo se efectuará por don Andrés Cabello Requena, la cantidad total de pesetas cincuenta mil, estando incluida en dicha suma todo el trabajo, personal del contratante, de los tallistas que emplee, los seguros sociales, así como toda reclamación que pueda hacerle cualquiera de los operarios ocupados por él en este trabajo...
Firmado, el Hermano (Matías Abela), el Tallista (Andrés Cabello Requena)"
Posteriormente, en el año 1953, de nuevo Andrés Cabello Requena estuvo ocupado en el monumental trono de la Virgen de la Esperanza en diversos trabajos de mejora y restauración según se especifica en un documento firmado por la Archicofradía y el propio escultor. Decía, entre otras cuestiones laborales, lo siguiente:
"Presupuesto de trabajo para el trono de la Santísima Virgen de la Esperanza.
Consiste en reajustar bien las piezas de talla que forran el cajillo del trono, esquinas y arbotantes de ebanistería, aproximadamente un metro por cada lado, o sea lo que no cubra el manto de la Virgen, hacerle las dos molduras que forman la base del trono nuevas y ajustarlas bien, el bocelón que circunda la parte baja del trono que sirve de alumbrado repasarlo de talla, y además los ingletes que guarnecen los adornos que coincidan bien, ya que hay algunos equivocados
Instalación nueva de los cuatro arbotantes, ponerle piezas a todas las tallas del trono que tenga rotas, y repasarlas.
Dorado total del trono en oro fino naranja los brillos, y los mates de las tallas en oro medio, restauración de toda la policromía que tenga y repaso de las que existan con deficiencia de talla, sin candelería, y las cabezas de varal.
Total en pesetas: 135.000"
Por tanto, es de justicia señalar que aunque el diseño del trono (tipología y programa iconográfico) correspondía a Adrián Risueño, la ejecución de todo el trabajo artístico (talla, dorado y policromía) fue de exclusiva responsabilidad del escultor Andrés Cabello, según se constata con manifiesta claridad en los documentos mencionados.
El trono, aunque incompleto, fue procesionado por primera vez en la Semana Santa de 1945, teniendo en 1950 que restársele peso a la gran mole procesional con el fin de que fuera más fácilmente transportable, aplicando para ello, según la prensa local, "la técnica y el progreso moderno, pues toda la mesa del trono de la Virgen de la Esperanza ha sido construida en duraluminio, con lo que se ha conseguido suprimir la tercera parte del peso de tan grandioso trono, el mayor sin duda alguna que desfila en la Semana Santa malagueña"
En efecto, sus medidas son monumentales:
- 5,70 m. de longitud
- 3,85 m. de anchura
- 1,30 m. de altura media del cajillo
- 5,85 m. de altura total desde la base de la mesa hasta la crestería del palio.
- 13,70 m. de longitud de varales.
Las diferencias dimensionales son evidentemente claras con respecto al trono del año 1921 construido por Luis de Vicente.
El artístico cajillo del trono actual adquiere su máxima belleza plástica con los monumentales arbotantes barrocos de sus cuatro esquinas, hábilmente engarzadas sus espirales por su base con la valiente y carnosa talla de los curvilíneos roleos angulares de evidente evocación canesca. (Recuérdese sobre todo, la ornamentación vegetal de la fachada del templo de la Magdalena de la ciudad de Granada, construida después de la muerte de Alonso Cano -1667- bajo la dirección del arquitecto Juan Luis de Ortega entre 1677 y 1694.)
Cada uno de los arbotantes presenta tres brazos en dinámica composición de talla vegetal, con 16 tulipas acampanadas (parabrisas) de vistoso color ámbar (sin duda alguna, estos arbotantes constituyen uno de los elementos de mayor identificación y diferenciación del patrimonio artístico de la Semana Santa malagueña, muy opuesto en concepción plástica y dinámica a los llamados candelabros "cuernos de carneros" o "rabillos de cerdos" de la Semana Santa sevillana).
La visión global del trono de la Virgen de la Esperanza se completa plásticamente no sólo con el estudio del cajillo (la gran peana artística de la sagrada imagen), sino también con el conjunto de palio o "espacio sacro acotado" (barras, bambalinas y techo), así como su concreta indumentaria, en especial el manto de procesión, sin olvidar el arreglo floral y la candelería delante de la bella y popular Virgen perchelera.
Si el palio es, como muy bien lo define don Ramón Cué, "un logro definitivo de la estética procesionista, porque tiene de todo: de arquitectura y de poesía, de plástica y de lírica", el palio de la Virgen de la Esperanza es todo un bello poema plástico pudiendo ser considerado como el mejor modelo dentro del marco de la Semana Santa malagueña.
Ese "madrigal de doce versos medidos y perfectos que son sus doce barras plateadas y doradas, lo suficientemente recias para sostener el techo de palio y lo suficientemente gráciles para cimbrearse con el lento y ceremonioso paso procesional", fueron realizadas en 1946 en los talleres Lama de Córdoba. Su diseño fue copiado en parte del tapajuntas de un portón existente en la calle Moreno Monroy. Cada una de las doce barras, de 3,60 m. de altura (sin macolla), se compone de 23 piezas, algunas de ellas doradas. En 1975 se reformaron aligerándolas de peso.
Soportan un artístico techo de palio en terciopelo verde bordado profusamente en oro y marfil.
El Jueves Santo de 2000 se estrena el nuevo palio para el trono de nuestra Titular. Con un diseño que incluye motivos ornamentales de gran tradición en el ajuar de María Santísima de la Esperanza, la obra, ejecutada por el taller "Bordados de la Trinidad" en hilo de oro y sedas sobre malla de oro confeccionada a mano y terciopelo verde, recuerda el dosel sustituido conforme al deseo de la junta de gobierno. La riqueza extraordinaria de esta pieza culmina en la gloria que reproduce en hilos de oro, sedas y relieves de marfil el medallón de "La Encarnación" de la fachada principal de la catedral de Málaga. Las caídas incluyen los escudos de la Corporación y la Basílica y reproducen en su interior en castellano y latín los lemas devocionales propios de la Archicofradía. La impronta visual del nuevo palio se completa con una rica y transparente madroñera dorada y verde, copia exacta de la que poseía el antiguo en su primitiva configuración, que confiere a la obra y al propio trono una estética inconfundiblemente esperancista.
Todo el palio se inscribe perfectamente en un cubo, siendo su concepción espacial claramente barroca por su grandeza desmesurada e inabarcable, alcanzando su máximo grado de belleza en el marco de la calle durante la procesión del Jueves Santo, con su candelería encendida y su continuo balanceo sobre los hombros de sus hombres de trono. Entonces es "un atrayente retablo callejero entre una sinfonía de luz y colorido, inigualable y difícilmente descriptible, al que tan sólo se llega con el exaltado sentimiento del corazón y nunca con el erudito y calculador principio de la razón".
Por último, el manto de procesión perfecciona tan fastuosa belleza visual del conjunto procesional de la Virgen de la Esperanza, habiendo sido confeccionado en 1952 por las Religiosas Adoratrices de Málaga como réplica en cuanto a dibujo y bordado del que se perdió en mayo de 1931, aunque su tamaño es sensiblemente menor (7,50 m. de longitud frente a los 8,5 m. del desaparecido en la "quema de conventos"). Es, en palabras del poeta jesuita Cue, "una red tupida en oro y brocado, en la popa de aquella nave inmensa de talla, plata, luz y cristal, donde van quedando prendidos los corazones y los ojos de sus muchos devotos" de nuestra querida ciudad de Málaga.
En la Semana Santa de 2001 se sustituyó la antigua efigie de Santa Teresa del frontal del trono por otra de la misma doctora de la Iglesia tallada por el imaginero Manuel Carmona, quien ejecutó también los pequeños ángeles recuperando así los que tenía el trono en sus laterales cuando se estrenó en los años cuarenta del pasado siglo.
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