T R I D U O

Nazareno del PasoLa advocación que completa a la de Dulce Nombre de Jesús viene determinada por la función catequética que la Sagrada Imagen desarrolla desde hace cuatro siglos y que da sentido a su procesión anual.

Los términos “Nazareno del Paso” aluden de forma directa tanto a la iconografía de este Jesús, como a la representación pública por todos conocida y que durante generaciones ha constituido el rito piadoso popular más genuino de la Semana Santa malagueña, con un sentido de abierta comunicación, en el que el emisor es el propio Cristo y el receptor toda la ciudad.

Llegado un momento como el que se presenta este año 2009, la Archicofradía quiere recordar el sentido original de otras épocas y evocar mediante una decoración efímera en la Basílica, la ceremonia del Paso.

Existen una serie de elementos que conocemos por las crónicas llegadas hasta nosotros y que permiten hacernos una idea aproximada de la puesta en escena de este acto: La presencia de imágenes sagradas, entre las que se encontraban la Dolorosa, San Juan y la Verónica, incluso de figurantes “costosamente vestidos”, el sermón del predicador dominico y la articulación de las mismas esculturas; todo ello ante las más altas representaciones de la vida ciudadana y el pueblo enfervorizado apiñado entre las cuatro calles.

Triduo IV centenarioEl triduo cuaresmal que dio comienzo el jueves 26 de febrero y culminó con la solemne Eucaristía del domingo 1 de marzo, mantuvo por una vez a los dos Titulares de la Archicofradía en el propio camarín, cuya amplitud permitió presentarlos de manera completamente diferente a la conocida hasta ahora. En una composición triangular el Nazareno del Paso, en actitud itinerante, presidió el conjunto bajo dosel y a su derecha se situó la Virgen de la Esperanza acompañada por San Juan; el conjunto se equilibra con la figura de la Santa Mujer Verónica que ocupó el otro flanco, dirigiendo su mirada hacia Jesús y mostrando el lienzo con el que había limpiado su Dulce faz.

Para poder hacer realidad esta escenificación, la Hermandad de la Entrada en Jerusalén cedió generosamente las imágenes de San Juan y de la mujer samaritana, magníficas obras que José Antonio Navarro Arteaga talló en 1990 para la cofradía pollinica. Igualmente, el paño de la Verónica, obra de Eugenio Chicano, ha sido donado por su autor.

La indumentaria de las sagradas imágenes no observaba la habitual austeridad cuaresmal debido a la efeméride. El Nazareno del Paso vistió la túnica de los “medallones”, pieza anónima del s. XVII bordada en oro sobre terciopelo rojo, y cargó la cruz de madera de Guinea y plata ofrecida por Castañer Gallardo en 1945.
María Santísima de la Esperanza lució saya azul confeccionada por Soledad Raggio en 1983, combinada con tocado y fajín hebraicos, y manto verde bordado por Fernández y Enriquez en 1998.

Los elementos secundarios que complementaron la escena son insignias representativas de la Archicofradía, como los guiones del Paso y de la Esperanza, los Misterios Dolorosos del Santo Rosario en relieve –excepto el IV que está representado por el propio Nazareno-, o los paños bordados que componen el dosel. El exorno floral es de clavel rojo combinado con romero.

Con este planteamiento, además de liberar el espacio presbiteral y no interferir en la liturgia, se rememoró de manera excepcional episodios esenciales y sin embargo poco conocidos de nuestra historia.

Puede ver el álbum fotográfico completo del triduo pinchando aquí.

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