B E N D I C I Ó N

Media noche. Se acerca el Nazareno
por entre un mar de corazones fieles.
Sobre alfombra de rosas y claveles
camina con vaivén blando y sereno.

Lleno de excelsitud, de gloria lleno,
reflejando en su faz penas crueles
va poniendo en las almas luz y mieles,
mieles y luz que del dolor son freno.

Se detiene la imagen soberana.
Suena un clarín. La voz de una campana
algo divino y mágico predice.

Se oye un himno triunfal. La luna brilla.
El pueblo emocionado, se arrodilla,
¡y el Dulce Nazareno lo bendice!

JOAQUIN DIAZ SERRANO

 

 

 

El "Paso", que simulaba el encuentro de la Virgen con su Hijo en la calle de la Amargura, acompañada por san Juan Evangelista y la Verónica, y terminaba con la Bendición, dada por el Señor al pueblo en la Plaza, constituyó durante muchos años el acto más característico de la Semana Santa de Málaga, hasta que dejó de efectuarse a mediados del siglo XIX.

En 1929, la Archicofradía recuperó esta tradición, y tras la laboriosa restauración del mecanismo que permitía que la venerada imagen del Señor del Paso moviese su brazo articulado para realizar este piadoso acto, el mismo volvió a repetirse ese año y los dos posteriores, hasta que los disturbios ocurridos en mayo de 1931, que provocaron la pérdida de gran parte del patrimonio de la Archicofradía y desgraciadamente, de la antiquísima imagen de nuestro Sagrado Titular, truncaron de nuevo la tradición. Sin embargo, en aquella recuperación la cofradía decidió prescindir del encuentro y la escenificación que antiguamente se realizaba con las imágenes -la última de la que hay constancia documental se realizó en 1851 y ya representaba enormes problemas para su desarrollo dada la cantidad de gente que acudía al mismo- y sólo se realizó la Bendición.

Finalizada la contienda, y una vez que la Archicofradía comienza la etapa de reconstrucción de su patrimonio, se procede a solicitar de la autoridad eclesiástica el consentimiento para volver a realizar la Bendición con la nueva imagen del Nazareno del Paso. Para ello, el 8 de marzo de 1941, la Archicofradía dirige un escrito a la Santa Sede, que reproducimos íntegramente a continuación, con el objeto de solicitar documentación que sustituya la desaparecida en el Archivo sobre  la autorización para la Bendición:

"Allá en los comienzos del siglo XVII fue erigida en el Convento de P.P. Dominicos de esta Ciudad de Málaga, la Archicofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, conocida más tarde por la del Paso, debido a que la soberana Imagen de Nuestro Señor tomaba parte en el divino simulacro del encuentro de Jesús con su Santísima Madre en el camino del Gólgota; espectáculo edificante y conmovedor que el pueblo malagueño presenciaba en la llamada entonces Plaza de las Cuatro Calles.

 En los libros de actas de esta Archicofradía y en otos documentos relacionados con su historia, constaba de modo fehaciente lo antes señalado, así como las indulgencias y privilegios que los Romanos Pontífices Paulo V, Benedicto XII, Pio IV e Inocencio XI otorgaron a tan piadosa Congregación en el decurso de los siglos.

 Las revueltas políticas, la guerra de la independencia española con la invasión francesa en Málaga, en cuya etapa la Archicofradía del Paso entregó todos sus bienes para cooperar al desalojo de nuestra nación por los ejércitos napoleónicos, dieron lugar a que el rico archivo que la Hermandad poseía fuese saqueado repetidas veces y expoliado del caudal de sus sagrados ornamentos.

 Ante la falta de esos documentos perdidos, la tradición vino a suplirlos; y la sacrosanta efigie del Dulce Nombre de Jesús, volvió a bendecir al pueblo de Málaga en la más céntrica de sus plazas, causando en él un extraordinario fervor.

En la noche del Jueves Santo de los años 1929 al 1931, la milagrosa Imagen separó de nuevo de la Cruz su brazo articulado para dar la bendición a la muchedumbre, de cuya ceremonia se guardó recuerdo entrañable en el nuevo Archivo de la Hermandad. Pero la furia iconoclasta se desató sobre esta Ciudad mártir y en los luctuosos sucesos del mes de mayo de dicho año 1931 fue víctima otra vez la Archicofradía del Paso, que se vio atacada y combatida sañudamente, hasta el extremo de quedar en la mayor pobreza y desamparo y destruidos incluso su Santo Titular y el Templo, - Tributo de sangre dieron también a nuestra Santa Religión y a España buen número de sus cofrades en el período de dominación marxista-.

Constante en su devoción, acrisolada por el tiempo, esta Archicofradía, tan pronto como pudo recorrer las calles malagueñas en procesión solemne, solicitó de nuestro amadísimo Prelado la autorización precisa para que la Imagen de Jesús, bendijese al pueblo durante la Semana Santa. Obtenida la licencia, se produjo en el mismo lugar de siempre el maravilloso espectáculo de la Bendición, y una vez más, la multitud, contrita, la recibió de hinojos, condensando en sus oraciones la ardiente fe depositada en la efigie de Jesús Nazareno del Paso.

Hechas estas consideraciones, la Archicofradía, que hoy se enaltece con solo dirigirse a Vuestra Santidad, humildemente se permite suplicarle, poniendo en el ruego todos sus entusiasmos y todo su fervor por el  Titular que venera en la Iglesia Parroquial de Santo Domingo, que se digne conceder nuevamente a esta Congregación el privilegio antedicho de la bendición del Nazareno, para que a modo oficial vuelva a enriquecerse su Archivo con la custodia y guarda de documento tan preciado, y se continua por Vuestra Santidad, al renovarle este galardón espléndido, el favor que otro augusto Pontífice concedió a esta Archicofradía en época remota.

Y como ella cifra todo su anhelo en revestirse de preeminencias sacras que a modo de laureles la coronen, no duda, ya en el camino de las súplicas a vuestra Santidad, en hacerle otra que vendría a ser el timbre más preclaro que podría ostentar en honor y gloria de Nuestro Señor Jesucristo. Y es esta, la concesión del título de Pontificia, con el derecho de usar en una bandera o estandarte, tanto en sus cultos procesionales como en los que celebre dentro del Templo en que radica, el escudo, las armas del eminente Pontificado de Vuestra Santidad.

La concesión de tales mercedes colmaría las aspiraciones más altas de esta ilustre y antigua Hermandad, por lo que unidos todos los cofrades que la integran en un haz de voluntades idénticas y de hondos fervores, se acercan en espíritu a Vuestra Santidad para encarecerle con humildad reverente el otorgamiento de esas excelsas prerrogativas, y para que al propio tiempo conceda la Bendición Papal a esta Archicofradía, de la que habrán de beneficiarse en la hora de su trance mortal todos sus componentes, quienes con amor de hijos agradecidos besan el pié del Padre Santo, que por designio de Dios ocupa hoy, para bien de la cristiandad, la gloriosa Silla de San Pedro.

Málaga para Roma, a ocho de Marzo de mil novecientos cuarenta y uno."

La Bendición tiene lugar en dos momentos de la salida procesional del Jueves Santo: en la Plaza de la Constitución (antigua Plaza de las Cuatro Calles, donde tradicionalmente tuvo lugar durante muchos años cuando se realizaba el Paso) y en la conocida como Tribuna de los Pobres.

Una vez que el Nazareno llega a la Plaza de la Constitución, abarrotada de público que espera anhelante este momento año tras año, el trono realiza una difícil maniobra, dadas las monumentales dimensiones del mismo y lo reducido del espacio para realizarla, e invierte el rumbo situando al Nazareno de cara a calle Larios, donde la Virgen de la Esperanza acaba de entrar a bordo de su retablo callejero, de tal manera que cada uno de los Sagrados Titulares se encuentra en un extremo de esta histórica vía. Se hace el silencio en la muchedumbre que presencia el acto. Una voz recita los versos que escribiera Joaquín Díaz Serrano para esta ocasión. Suena un clarín, que da paso a un toque de campana. Tanto los hombres de trono como los nazarenos que forman parte de la procesión se arrodillan, al igual que gran parte del público. A los sones de la Marcha Real la mano del Nazareno de despega lentamente del madero para trazar en el aire la señal de la Cruz y bendecir de este modo a toda la ciudad.

Una vez finalizada la Bendición, el trono del Nazareno vuelve a maniobrar para recuperar su rumbo y la procesión prosigue su desfile por las calles de Málaga.

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