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S A L U D A D E L H E R M A N O M A Y O R
En nombre de la Archicofradía y en el mío propio quiero agradecer tu visita, y darte la bienvenida a nuestra pagina web.
Desde aquí intentaremos transmitir el sentido que tiene todo aquello que intentas conocer sobre nosotros y las razones de ser cofrade para la mayoría de los aproximadamente cinco mil hermanos que somos. Como no es tarea fácil, trataremos de llegar hasta donde nuestras buenas intenciones nos permitan.
Entendemos que si hemos alcanzado casi 500 años de existencia, es sólo gracias a la asistencia divina, manifestada en el comportamiento humano de tantos cofrades unidos en su devoción al Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y a Maria Santísima de la Esperanza. Es la capacidad de adaptación y renovación en cada época durante generaciones; el sentido de amor y hermandad a pesar de las crisis y dificultades, lo que ha mantenido a la Archicofradía; el saber sustituir aquel deber cristiano de enterramiento de sus hermanos en el siglo XVI, por otras acciones sociales hacia los más necesitados en el mundo de hoy, atenciones no sólo de orden económico, sino como compromiso evangelizador.
Aunque es en la época actual cuando la Archicofradía alcanza sus máximas cotas, sin embargo no son los tiempos más fáciles de su historia. Estamos obligados a realizar un gran esfuerzo si queremos, al menos, continuar recibiendo el apoyo y el respeto de todos, especialmente el de otras culturas y religiones. Para ello no existe otra manera que testimoniar con nuestro comportamiento que los objetivos fundamentales de nuestra Fe, son el Amor y la Caridad, sobre todo con aquellos que más lo necesitan.
Las formas de catequizar han cambiado, el barroco tuvo su momento y nosotros seguimos sus pautas con mucho orgullo, pero más a efectos decorativos y estéticos. La música y las flores; el color, el olor, y el sonido que tanto gusta a los cofrades, y posiblemente también a los que nos visitan, no pueden hacernos olvidar que son más los que no se acercan, ni son cofrades; quedarnos en eso sería ofrecer sólo un espectáculo o celebración lúdica, a la que le faltaría el alma, que es la que da eternidad.
De esta manera estoy convencido que en el futuro, cuando muchos no podamos llevar el capirote, o no tengamos ya sitio con el hábito bajo el varal, nuestros Sagrados Titulares seguirán procesionándose por las calles de Málaga. Otros los acompañarán para que reciban el clamor de su pueblo cinco siglos más.
Manuel Harras Polonio
Hermano Mayor
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