|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
C R Ó N I C A
La Coronación Canónica de la Virgen más antigua de la Semana Santa, la que concentra el amor mariano por excelencia, la primera concedida por la autoridad eclesiástica, tuvo un extenso programa previo que demostró la vida de la Hermandad, su ingente vitalidad. Y lo más importante, lo extraordinario, la nueva iglesia, actualmente Basílica.
En tiempos de Carlos Gómez y Vicente Caffarena se había comprado el solar y se había construido el Museo y la Casa-Hermandad. Manuel Narváez tuvo el valor de iniciar y llevar a término el proyecto de la iglesia. Una empresa con la locura de las cosas importantes. Desde este momento hay que hablar de una nueva etapa en la secular historia de la corporación. Carlos Ismael Álvarez completó con un nuevo edificio el imponente complejo y no faltan proyectos de futuro. La iglesia fue la gran obra y el gran regalo.
Un tema que se planteó a la Junta fue dónde hacer la ceremonia. El lugar tenía que ser amplio: la plaza de la Constitución donde estuvo durante siglos el Ayuntamiento cuyos regidores llevaban las andas de la Virgen fue el lugar elegido. Los archicofrades se metieron a ingenieros y escenógrafos. Se decidió que el trono de la Virgen sería el retablo del altar efímero. La plaza se hizo templo y en el más puro estilo barroco de las formas exageradas un grandioso dosel de terciopelo verde con el escudo en la parte superior cubrió las fachadas, plataformas móviles cerrarían el ámbito. Sin exageración, lo nunca visto, apoteósico como decían nuestros antecesores que disfrutaron de lo lindo desde sus palcos celestes.
Comprendí la esencia del Barroco de un golpe, entendí el valor supremo de la forma, el gusto por lo sensible por encima de todas las cosas. Las columnas de incienso se elevaron como en la antigua Roma y la Misa de la Coronación fue una plegaria. Los aplausos y los vivas se elevaron y la vida inició una danza ritual de alegría y fertilidad, de romero y de belleza. Con la naturalidad de las grandes ocasiones el trono inició su regreso a la iglesia, sin marcharse sin partir nunca del todo, sin camino, sin tiempo...Y parece que fue ayer. ANTONIO M. GARRIDO MORAGA |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
© 2008-11 Pontificia y Real Archicofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y María Santísima de la Esperanza | C/ San Jacinto, 1-3 29007 Málaga ESPAÑA | Tel. (+34) 952 614 396 y 952 612 776
info @ pasoyesperanza.es | aviso legal | sobre este web |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||