|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
S Ó L O E L T R I N A R D E L O S P Á J A R O S
El silencio, que reinó durante el gran acto mariano de la Coronación de María Santísima de la Esperanza, fue sin duda el gran acontecimiento. En la Catedral o en cualquier otra iglesia malagueña es obvio, pero en una plaza pública, con miles de personas que llenaban la misma y sus calles adyacentes, era increíble. Todos, con recogido silencio asistimos a esta solemne ceremonia que ha marcado un hito en la historia de Málaga y por ende de la Cofradía de la Esperanza. Esta Real Archicofradía puede estar orgullosa del pueblo malagueño que dio ejemplo de su religiosidad y sabor cofradiero en torno a la Coronación de su más popular Virgen. Habría que citar también uno de los momentos más culminantes y emotivos de dicho acto: el beso del Nuncio Apostólico a la imagen de la Virgen una vez coronada. Este beso llenó de orgullo a los miles de malagueños asistentes que le ovacionaron por el gesto. El representante papal correspondía así a las muestras de cariño del pueblo llano, de los cofrades que agradecieron su presencia. Los cofrades malagueños, como de otras provincias, y en este acto los hubo, no son "gentes extrañas", son también cristianos de base que cumplen con sus obligaciones religiosas (los párrocos pueden dar fe), que forman parte de sus Consejos parroquiales, que les ayudan en lo que sus esfuerzos alcanzan, en las necesidades de la parroquia, etc.,... y creo que me estoy saliendo del tema principal.
Ese momento de la consagración de la Eucaristía fue impresionante. Solo el trinar de los pájaros que parecía querer unirse a esta Coronación. Otro momento a recordar, una vez finalizado el acto religioso, antes de la Bendición Papal, fue la imposición de la Medalla de Oro que las cofradías agrupadas, cuya entidad apadrinó la Coronación, regaló a la Virgen. Todo impecable. No se puede pasar por alto la anécdota: en el momento de la Coronación, pese a que el entrañable maestro de ceremonias don José María Eguaras invitara al silencio la muchedumbre allí congregada no pudo frenar su desbordante alegría y prorrumpió en una gran ovación. El Himno Nacional, el Aleluya, la tensión del momento... no pudo esperar. Y todo salió ·"bordao" como decimos por aquí. El semblante del señor Nuncio reflejaba la inmensa satisfacción. La presencia de autoridades civiles y militares con sus esposas de mantilla; los padrinos de la ceremonia, la Junta de Gobierno de la cofradía de etiqueta con el hermano mayor al frente y sus respectivas esposas igualmente de mantilla, dieron categoría y realce a la ceremonia.
Un listón muy alto queridos cofrades de la Esperanza. Podéis estar satisfechos. Permitidme que os felicite a través de nuestra querida revista "La Saeta". A cuantos habéis organizado este grandioso acto. Esta solemne Coronación a vuestra Titular, nuestra Esperanza, que solo el trinar de los pájaros quebró el silencio. Enhorabuena. PEDRO VICARIO MÉNDEZ |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
© 2008-11 Pontificia y Real Archicofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y María Santísima de la Esperanza | C/ San Jacinto, 1-3 29007 Málaga ESPAÑA | Tel. (+34) 952 614 396 y 952 612 776
info @ pasoyesperanza.es | aviso legal | sobre este web |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||